martes, 2 de diciembre de 2014 0 comentarios

Lo peor no son los autores - Mario Muchnik

La selección de Lo peor no son los autores de Mario Muchnik que leímos para el seminario constaba de 4 capítulos que hacían referencia a experiencias relacionadas con Graciela Bajraj, Italo Calvino, Giulio Einaudi, Kenizé Mourad y el epílogo con algunas preguntas y respuestas que se autocontesta el autor. 

En el capítulo de Graciela Bajraj admite que los seguidores de sus editoriales se han preguntado por qué editó libros de cocina junto a obras literarias de peso. Su respuesta es sencilla: para facturar y compensar pérdidas. Y también porque disponía de Graciela, una persona capaz de hacerlos y una autoridad en la materia y colaboradora de revistas de gran tirada. 

Del capítulo de Italo Calvino debo destacar un fragmento que demuestra la relación entre autor-editor (aunque en este caso no es el editor de esa obra, sino un lector) frente a la opinión de una obra, la franqueza y la reacción del autor: 
 “No sabía entonces que lo mejor que se le puede decir a un autor es siempre lo que uno piensa. La franqueza nunca hiere, aunque duela. Y a mí T con Zero me había parecido un libro menor de Italo, más de lo mismo, más del mismo juego un tanto ingenuo que ya había hecho de Las cosmicómicas un libro malogrado. (…)
—Lo que yo esperaba, lo que me parece que el público esperaba y espera ahora de ti, es una gran novela, algo comparable a El barón rampante.
Italo frunció más el ceño, (…) y me dijo: —¿Y por qué? ¿Por qué esperas algo de mí? ¿Qué tienes que esperar de mí? ¿Y qué tiene el público que esperar de mí? ¿Eh?” 
Del capítulo que tiene como centro a Giulio Einaudi admite que con la férrea política editorial de este – un libro se publica si es bueno, no se publica si no lo es, y toda consideración comercial ha de plantearse una vez tomada esta decisión puramente literaria- fue uno de sus primeros maestros en la edición, sin que él (Einaudi) lo supiera. En un momento realiza una reflexión acerca del mundo de la edición: En treinta años nunca lo ha sentido verdaderamente en crisis sino que ha pasado por momentos de auge y momentos de baja; ha mirado maravillado las innovaciones del sector, desde el perfeccionamiento de la imprenta en color hasta la irrupción de la edición electrónica. 

Kenizé Mourad – en este capítulo se dedica a contar la experiencia de la edición en español del libro De parte de la princesa muerta de Kenizé Mourad. La compra de derechos, la obtención de un crédito para llevar a cabo la traducción, edición, impresión y distribución y toda una serie de preguntas que se transformaron en decisiones editoriales (diseño, tirada, costos, pvp, punto de equilibrio). En base a esta experiencia, su reflexión acerca de los best sellers es la siguiente: “No tengo idea de por qué cualquier best seller se vende tanto. No tengo idea de por qué otros libros no se venden. No tengo idea de por qué alguien compra un libro, el que sea. Me sorprende cuando soy testigo de acto tan noble. Un best seller aporta mucho dinero a una editorial. Sería fatal creer que un best seller puede mantener a flote una editorial para siempre. Toparse con un best seller es como la lotería: puede reproducirse en cualquier momento. Por otra parte, no conozco a nadie capaz de fabricar un best seller. Los best seller son siempre fruto del azar, sean o no “de calidad”. No existe un editor capaz de predecir el éxito de un libro. Los best sellers se dan, no se fabrican". 
Mario Muchnik es autor y editor. Llego al mundo del libro en 1966. Dos años más tarde empezó a trabajar en París con Robert Laffont y en Barcelona en 1973 fundó con su padre Muchnik Editores. Hoy ese sello emblemático en España se llama El Aleph, del grupo Planeta. Luego creo otra editorial independiente: El taller de Mario Muchnik. Ha sido el artífice de la primera edición en España de autores como Elias Canetti, Elie Wiesel y Primo Levi.
viernes, 28 de noviembre de 2014 0 comentarios

Comentario final

Después de cada uno de los encuentros me sentía con muchas ganas de empezar proyectos. En el viaje de vuelta a casa repasaba cada uno de los nuevos conocimientos que había visto ese día, y se me venían a la cabeza ideas para otros proyectos que alguna vez me gustaría llevar a cabo, y también ideas y detalles que tenía que arreglar del proyecto que iba a presentar en el seminario. Si iba a una librería comenzaba a analizar distintos libros y pensaba acerca de las decisiones que se habían hecho sobre ellos y recordando ejemplos o conceptos que habíamos visto en clase. 

Las profesoras, Patricia Piccolini y Marcela Castro, siempre nos hablaron desde su experiencia, nos dieron ejemplos reales de la cocina editorial y eso me permitió acercarme un poco más a la industria. También los invitados que pudimos entrevistar me dejaron esa sensación de querer crecer y avanzar, de empezar a meterme mucho más en la industria editorial. 

De la bibliografía, los textos que más me gustaron fueron los capítulos del libro de Gill Davies, Gestión de proyectos editoriales, y el artículo de Beatriz De Moura. Además, el blog que había que desarrollar me permitió dejar asentado cada uno de los temas tratados en clase, y seguramente lo siga actualizando con material externo a la cursada. 

El proyecto que presenté surgió en una de mis visitas a una librería, creo que a las dos semanas de haber empezado el seminario. Empecé a revisar distintos libros dentro del género infantil. Hablé con un vendedor, que había conocido hacía un año para una materia y no pensé que iba a encontrarlo otra vez, y le pedí que me mostrara los libros que según él eran los más raros o extravagantes que había. Me mostró de todo, libros insuperables, impensables, parecían obras de arte. Y hubo uno que me llamó muchísimo la atención: El misterio del tesoro de Austerlitz. Y ahí fue cuando comenzó todo.
miércoles, 26 de noviembre de 2014 0 comentarios

Manejo del proceso de edición

El capítulo 4 del libro Gestión de proyectos editoriales de Gill Davies abarca el proceso de “cuidar” de los manuscritos hasta que llegan a la fecha de publicación e inmediatamente después.

Cuando un editor participa firmemente en el proceso editorial se logra una mejor edición del libro y el editor continúa siendo el centro de un equipo exitoso que puede seguir repitiendo éxitos con obras futuras. La responsabilidad del editor es permanente, y dispone de más información sobre el libro que cualquier otra persona dentro de la editorial y debe compartirla con el equipo que trabaje ese título.

Siempre es recomendable leer el manuscrito porque la familiaridad con el texto ayudará a resolver cualquier dificultad que pueda surgir en relación con el libro durante su paso por la editorial. Además ayudará a verificar que el material no traiga consecuencias legales a su empresa, o sea difamatorio y ofensivo.

Lo ideal es tomarse un tiempo para explicarle al autor ciertos detalles del proceso de edición, como por ejemplo: cuándo se realiza la corrección de estilo, el tiempo que deberá esperar hasta recibir consultas sobre el manuscrito, la importancia de otorgar respuestas y de devolver las pruebas en la fecha solicitada, cómo funciona el marketing y la promoción, etc.


Es necesario entregarle al autor un cuadernillo con las pautas de estilo de la editorial. Las pautas de estilo se desarrollan a lo largo de un periodo de años y sirve para presentar el material de forma lógica y comprensible, asegura la uniformidad y facilita los procesos de corrección y producción, y reduce sus costos. 

También están los cuestionarios que facilitan la comunicación porque proporcionan información sobre el libro de un modo simple y se aplican en distintas áreas como producción, marketing, corrección y diseño. 

Con respecto a las coediciones, es una edición conjunta entre dos editoriales diferentes que cada una publica en un territorio o grupo de territorio específicos. En un acuerdo tradicional los coeditores requerirán una copia del manuscrito terminado para poder determinar el grado de interés, y decidir si adquirirán ejemplares para su editorial o producir su propia edición. 

En el área de diseño se debe tener en cuenta que este abarca el diseño interior y exterior del libro. Si es un libro ilustrado se deben controlar cada imagen con su correspondiente epígrafe o información que la acompaña.
En cuanto al exterior, en las cubiertas un diseño simple es un diseño efectivo. Siempre hay que contar con la opinión del autor, y no forzarlo a aceptar un diseño que odiará; y además, si las áreas de edición, marketing y ventas participan en la aprobación de la tapa es mejor tener una cubierta aceptada por mayoría de votos que satisfaga a todos. 
martes, 25 de noviembre de 2014 0 comentarios

De la contratación a la entrega

En el capítulo 3 del libro Gestión de proyectos editoriales de Gill Davies se detallan distintos aspectos a tener en cuenta durante el periodo comprendido entre la firma del contrato y la fecha de entrega del manuscrito.

Cada nueva propuesta de publicación trae aparejadas nuevas exigencias. Cada nuevo autor implica otro conjunto de problemas, y por supuesto de satisfacciones. Hay escritores morosos que cumplen con la entrega y otros que nunca completan el trabajo. 

Se puede diseñar un sistema de comunicación que sea cómodo para ambas partes. También se le puede hacer saber al autor que se pondrá en contacto con él periódicamente y que hay interés en realizar un seguimiento del progreso de su trabajo. El seguimiento consiste no solo en controlar el cumplimiento de los plazos sino también en encontrar formas de apoyar al autor en su tarea. 

Todos los autores necesitan que se los aliente y estimule, incluso los que no parecen necesitarlo. El apoyo consiste en cuidar al autor de forma tal de facilitarle el proceso de escritura. La comunicación con este es un modo de alentarlo y orientarlo; lo que implica lecturas del material que está produciendo, hacer comentarios constructivos, y estar preparado en caso de que el autor parezca haber perdido el rumbo con respecto al contenido o de la velocidad con la que debería estar escribiendo.

Puede estar controlando a su autor pero lo ideal es que él no lo advierta.

Nada es 100% seguro en la publicación de libros, aunque se puede prever cierta cantidad de tiempo extra en caso de que haya un retraso (el inconveniente más nocivo en el trabajo editorial). Se pueden tener dos cronogramas: uno con la fecha de entrega pautada y otro interno que considere más tiempo. Además, se debe tener dos programas de publicaciones futuras, uno con los títulos y fechas de entrega acordadas (el plan de trabajo) y otro con la misma información más un plazo adicional. 

Los presupuestos casi siempre se preparan antes de la elaboración del programa editorial, lo que supone que ha pasado un tiempo desde que el libro fue contratado por lo que se debe revisar el presupuesto y verificar qué datos han cambiado (tirada, precio, ventas nacionales y extranjeras, descuentos, derechos subsidiarios).

Es necesario recordarles a sus colegas de las áreas de corrección, producción y diseño que el original está por arribar a su sector, y mantener un control de forma periódica sobre el progreso de sus libros.

La clave para evitar problemas ocasionados por los retrasos (como un aumento de costos, manuscrito más largo de lo esperado, cambios en el presupuesto, en el formato del libro, pérdida de importancia en el mercado, etcétera) es “planear” los retrasos. No se los puede eliminar pero se puede reducir los posibles daños. 

También pueden existir conflictos entre coautores o entre el autor y su editor.

Por último, existen los llamados “problemas con la entrega” que consisten en el bloqueo de escritor y en la entrega de un libro que no corresponde a lo que se contrató. 

martes, 18 de noviembre de 2014 0 comentarios

Proyecto editorial: segunda entrega

A continuación les comparto el proyecto editorial que presenté en la segunda entrega del seminario, con sus respectivos ajustes con respecto a la primera entrega: 
La colección abierta “Curioseando sobre Argentina” tiene el propósito de divulgar información acerca de historia, geografía, cultura general, flora y fauna de Argentina para que los niños enriquezcan sus conocimientos sobre el país con un material divertido y a su vez didáctico en el que encontrarán fotografías, ilustraciones, mapas y líneas de tiempo.

Está destinada a niños y niñas a partir de 8 años de edad, familiares y maestros.

Los primeros cinco libros de la colección serán acerca de Historia Argentina. Cada uno abarcará un período de tiempo específico que comienza en 1776 (con la creación del Virreinato del Río de la Plata) y llega hasta la actualidad, y se desarrollarán los principales sucesos históricos que ocurrieron en el territorio con textos narrativos en tercera persona, apelando a fotografías, la ubicación geográfica en las provincias o ciudades donde ocurrieron los hechos y con la ayuda de una línea de tiempo para armar. Con respecto a esto último, en las páginas finales habrá una plancha de stickers con los momentos históricos más importantes para que a medida que van leyendo los chicos coloquen los stickers en la línea de tiempo que se desarrolla a lo largo de todo el libro y en caso que sea necesario un glosario con las definiciones de términos que resulten desconocidos.
Para el desarrollo de los libros se tendrán en cuenta profesionales especializados en Historia Argentina, cartógrafos, ilustradores y fotógrafos y se realizará un testeo con niños de la franja etaria para comprobar que el contenido cumple con sus objetivos.

Los canales de venta serán librerías, escuelas y museos de historia.

Los libros tendrán una maqueta compleja y la división según el período de tiempo que abarcan sería:
1° libro: 1776-1825
2° libro: 1825-1875
3° libro: 1875-1925
4° libro: 1925-1975
5° libro: 1975- Actualidad

Finalmente, en el mercado nacional los últimos libros editados sobre esta temática para el sector infantil son unas historietas que se centran en la vida y obra de próceres (Planeta, 2008-2010), dos “cómics culturales” que tratan sobre la inmigración y el 25 de mayo de 1810 (Longseller, 2009), y dos libros biográficos (Guadal, 2006; Grulla, 2004) y una obra de teatro (Alfaguara, 2006) acerca de San Martín. Por lo que, en base a esta pequeña investigación de mercado, se concluye que no hay registros de libros similares a los propuestos.
 
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